El mandil rosacruz

En varias organizaciones de corte iniciático se utilizan delantales o mandiles como una forma de simbolizar el trabajo. En el caso de los masones, sus mandiles están inspirados en los constructores medievales, en los mandiles que usaban los picapedreros.

Del mismo modo que la Masonería especulativa moderna se conecta con la Masoneria operativa del medioevo a través de sus herramientas y de la utilizacion de mandiles, las escuelas rosacruces -que representan una via iniciática diferente- también suelen usar delantales en relación a otra labor operativa: la Alquimia.

Los alquimistas operativos, es decir aquellos que trabajan en sus laboratorios con hornos, tubos de ensayo y elementos minerales, solían usar delantales de cuero y es bien sabido que Paracelso, al desarrollar sus estudios de medicina prefirió el delantal que usaban los investigadores de la espagiria, en lugar de las túnicas blancas que solían ponerse los médicos.

Incluso Paracelso se burlaba de estos médicos que usaban anillos de oro y que preferían los honores y el renombre de su título en lugar de ponerse a trabajar con los enfermos, de ensuciarse las manos en pro de la curación. Incluso les llamaba “médicos de guante blanco”.

Lamentablemente, esto mismo ha terminado ocurriendo en el ámbito iniciático, donde los mandiles muchas veces, en lugar de representar el trabajo del humilde operario se han convertido en un plumaje del ego. Por eso, al usar mandiles, los rosacruces recordamos el sentido último que le daba el gran Paracelso, es decir como símbolo del trabajo interno y externo.

Los mandiles de nuestra Orden Rosacruz estan vinculados con el proceso iniciático y con los grados de nuestra escuela. El probacionista usa un mandil triangular de color blanco, lo cual alude a la pureza, o más bien a la pureza de intenciones, el requisito más importante al empezar a recorrer el sendero.

Luego los mandiles están relacionados a los cinco grados de adelanto y que nos hablan de la Gran Obra y de sus fases: el grado 1, la Cámara negra, el cuervo, el grado 2, la Cámara blanca, el cisne, el grado 3, la Cámara amarilla, el águila, el grado 4, la Cámara roja, el pelícano. Negro, Blanco, Amarillo y Rojo, los cuatro colores de la Gran Obra y que uardan relación con los 4 elementos: Tierra, Agua, Aire, Fuego.

Por último el ciclo se completa en la Camara Alta, donde el ave fénix contempla al sol y dice “Yo soy Eso”, entrando en combustión para dar conclusión a la Gran Obra, lo cual está relacionado con el quinto elemento, éter, la quintaesencia, el elemento espiritual que brinda cohesión y sentido a los otros cuatro elementos.

El cinco también aparece reflejado en la rosa de cinco pétalos, que además de ser una flor alquímica, es una rosa sencilla y silvestre que nos recuerda la humildad que debe tener cada noble viajero de esta Via Lucis, donde cada peldaño debe alejarnos un poco más del Ego y acercarnos un poco más al Ser.

Que esa rosa bella y humilde sea la que florezca en la cruz de cada uno de nosotros.

En L.V.X.

Phileas del Montesexto, F.R.C.

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